Estudiar puede ser un infierno para muchos niños, esto puede ser sin duda un dolor de cabeza por lo menos los primeros años de vida del infante. La raíz de estos problemas tiene que ver con los hábitos de estudio que se les tiene que fomentar desde los primeros años de vida.

Si bien tener habilidades de estudio efectivas puede pasarse por alto en el viaje académico, hemos visto que este punto puede convertir a los buenos estudiantes en excelentes estudiantes. En esta oportunidad te daremos algunos consejos para que puedas ayudar a tus hijos a mejorar o iniciar con un modelo de educación diferente que le permita aprovechar al máximo su vida académica.

Entre la tarea, los exámenes y las actividades extracurriculares, es muy fácil que las cosas pasen por alto. Un planificador puede ayudar a tu hijo a mantener todo organizado. Los estudiantes deben escribir las tareas, citas y listas de tareas, luego revisar los elementos en el planificador al principio y al final del día para mantenerse en el camino.

Los estudiantes no deberían tener sorpresas cuando se trata de cómo y en qué serán calificados. En la escuela intermedia y secundaria, la mayoría de los maestros proporcionarán un esquema o programa de estudios del curso, que puede servir como guía para el semestre. Si las expectativas no son claras, pide a los maestros un informe.

Designa un área de estudio. Ayuda a tu hijo proporcionándole un espacio tranquilo, bien iluminado y aislado para el tiempo de estudio. Instituye una política de cero teléfonos, redes sociales, televisión, etc. Todo hasta que se termine el tiempo de estudio.

Tener la mentalidad correcta puede marcar la diferencia. Anima a tu hijo a pensar positivamente al estudiar o dirigirse a un examen y, por supuesto, evita el pensamiento catastrófico. Ayuda a tu estudiante a convertir declaraciones negativas en declaraciones positivas

Practica la escucha activa. Es importante que los estudiantes se concentren y eviten distracciones cuando estén estudiando. Algunos consejos para compartir con tu hijo incluyen: concentrarse en los puntos principales, piense en lo que dice el hablante y preste atención a cómo se dicen las cosas (gestos, tono de voz, etc.).

Es muy fácil para los estudiantes leer un capítulo del libro asignado y no conocer los puntos principales de lo que acaban de leer. Práctica con tu hijo la lectura activa pidiéndole que tome nota de la idea principal de cada pasaje y que busque palabras o conceptos desconocidos. Haz un bosquejo del capítulo o crea diagramas de flujo y diagramas que ayuden a trazar el concepto en cuestión. Después de cada sección, haz que los estudiantes escriban un resumen con sus propias palabras y formulen posibles preguntas del examen.

Estos sencillos conceptos pueden ayudarte a mejorar y a crear excelentes hábitos de estudio. Te deseamos la mejor de las suertes en este proceso.